Jaume Amigó plantea la pintura como una práctica que no replica la violencia del presente, sino que crea un espacio alternativo dentro de ese presente. Frente a la inmediatez y la brutalidad de muchas imágenes contemporáneas, su trabajo apuesta por la lentitud, el silencio y la contemplación como modos de posicionamiento y de resistencia.

Nacido en Barcelona en 1963, Amigó estudió grabado e impresión en la Escuela Superior de Arte y Diseño Lonja. Aunque la pintura sigue siendo el eje de su práctica, ha trabajado también en escultura, cerámica, grabado, instalación y escenografía. Vive en L'Alzina de Ribelles, en La Noguera, y ha expuesto en España y en el extranjero, incluyendo Japón, Marruecos, Países Bajos y Suiza.

Su obra se caracteriza por una economía poética que reduce formas, recuerdos y sensaciones a lo esencial, generando una sensación de suspensión entre presencia y ausencia. El viaje y el contacto con distintos lugares, especialmente Japón y Marruecos, alimentan su lenguaje visual mediante materiales, texturas y gestos. En la entrevista aborda temas como la memoria, la intuición, el viaje, el vacío y la soledad en el taller, y reflexiona sobre por qué el silencio y la belleza pueden entenderse como formas de resistencia.

Fuentes y créditos

Fuente: Global Voices · Internacional · Consultar fuente original

Original: «“Un lugar de silencio, contemplación y belleza también puede volverse una forma de resistencia”, en conversación con el artista catalán Jaume Amigó».

Escrito (English) por Omid Memarian · Traducido (Español) por Priscila Bogado. Publicación original: 16/10/2026. CC BY 3.0.

Texto resumido y adaptado por Sinaloa Prime Editorial. No implica respaldo del autor original.

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