Un equipo trabaja en baterías de estado sólido diseñadas para sustituir el electrólito líquido por materiales cerámicos o poliméricos, con el objetivo de que puedan operar en el frío extremo de los polos lunares y reducir riesgos de incendio. El proyecto, denominado SPEARS, busca lograr celdas que se activen al ser calentadas y que puedan alimentar desde kits de emergencia hasta rovers y herramientas en zonas en sombra.
Pruebas en cámara de vacío térmico mostraron que prototipos pequeños funcionaron bien hasta 80 °C, hasta -60 °C y con rendimiento algo reducido alrededor de -80 °C; asimismo, ensayos de ciclos térmicos indicaron que las celdas no sufren daños tras exposición a extremos de aproximadamente 100 °C a -170 °C. Aunque las baterías no operarían mientras estén a temperaturas tan bajas como las mínimas absolutas de la Luna, los electrolitos sólidos evitan la congelación de un líquido y las celdas pueden recuperarse al calentarlas con pequeños calentadores.
La química de los electrodos puede ajustarse según la aplicación para priorizar energía, potencia o durabilidad, lo que permitiría usos desde taladros y rovers hasta paquetes de emergencia e instrumentos de larga duración. El proyecto se enfoca en desarrollo tecnológico con posibilidad de colaboración comercial y contempla aplicaciones en la Tierra además del entorno espacial.
Material de origen: NASA · Tecnología · Consultar fuente original
Joseph Atkinson. Publicación original: 14/10/2026. Condiciones editoriales y de IA de NASA.
Síntesis generada con OpenAI para Sinaloa PRIME a partir de material de NASA. NASA no revisó ni avala esta síntesis y no es responsable de la exactitud del texto generado.
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