El trabajo, publicado el 21 de octubre de 2026 en la revista Science Advances, describe Scentronic, una plataforma desarrollada por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio y el Laboratorio Zhejiang que pretende cerrar la brecha digital para los sentidos del olfato y el gusto. Los autores presentan el sistema como una solución integrada dentro del Internet de las Cosas capaz de digitalizar información química y replicarla de forma remota.
Scentronic opera mediante dos módulos sincronizados por internet. En el extremo emisor, una nariz electrónica (e-nose) equipada con seis sensores semiconductores de óxido metálico detecta compuestos orgánicos volátiles (COV) liberados por sustancias y alimentos. Las variaciones en las señales eléctricas generadas al entrar en contacto con los gases son procesadas por algoritmos de aprendizaje automático que, según el estudio, clasifican los patrones olfativos con una precisión del 100 % en pruebas de laboratorio.
En el extremo receptor, la señal digital se traduce en instrucciones para la liberación del olor. El sistema emplea actuadores piezoeléctricos miniaturizados que hacen vibrar una malla microperforada a frecuencias ultrasónicas cercanas a 110 kilohertzios, lo que atomiza microgotas de fragancia a partir de depósitos líquidos. Los autores describen este proceso como una conversión instantánea entre la firma química detectada y la emisión física del aroma.
Para facilitar su integración en escenarios cotidianos, los investigadores han diseñado varios formatos portátiles y vestibles. Entre los prototipos figuran una pulsera ligera con dos canales de olor, un dispositivo de mano con cinco canales y un collar compuesto por cinco módulos olfativos dispuestos en hilera. Durante los ensayos se registró una latencia media de transmisión de 65 milisegundos a través de la nube, un dato que los autores destacan como garantía de una respuesta prácticamente inmediata.
El equipo sitúa aplicaciones sanitarias entre los usos más relevantes. Mediante la modulación por ancho de pulsos (PWM), el sistema puede ajustar gradualmente la intensidad y la composición del olor emitido, lo que facilita pruebas olfativas remotas para evaluar hiposmia y parosmia derivadas de infecciones virales o traumatismos craneoencefálicos. “Un sistema de evaluación quimiosensorial habilitado para el IoT puede reducir la necesidad de visitas frecuentes a la clínica, lo que mejora la comodidad del paciente y permite una atención oportuna y personalizada”, señalan los autores en el estudio.
En los ensayos con 16 voluntarios, el dispositivo logró determinar umbrales de percepción olfativa y reconocer combinaciones binarias de aromas con alta precisión, según el informe. Los investigadores presentan estos resultados como demostración de la capacidad del sistema para realizar evaluaciones quimiosensoriales a distancia, aunque el estudio limita la información a los procedimientos y resultados documentados en el reporte.
Además de la vertiente olfativa, el equipo extendió la plataforma hacia una estimulación multisensorial integrando un simulador de gusto instalado en una taza inteligente. El recipiente incorpora mecanismos electromagnéticos que dosifican líquidos aromatizados en agua mientras se liberan los efluvios correspondientes, permitiendo emparejar sabores y olores —por ejemplo, de bebidas como café o cerveza— para enriquecer la percepción del sabor. Los autores plantean aplicaciones en entornos extremos, como la mejora de la calidad percibida de dietas suplementarias en astronautas o raciones militares, y muestran una integración con visores de realidad mixta como las Meta Quest 3 para combinar gestos virtuales con estímulos olfativos y gustativos físicos.
Fuente: SINC · Salud · Consultar fuente original
Original: «Una nariz electrónica con IA permite recrear olores o sabores y transmitirlos a distancia».
Antonio Villarreal. Publicación original: 21/10/2026. CC BY 4.0.
Texto resumido y adaptado por Sinaloa Prime Editorial. No implica respaldo del autor original.
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